Claves para detectar problemas de la vista en los niños

Es fundamental identificar a tiempo las anomalías, ya que cada vez son más los colegios que solicitan la presentación de un apto emitido por el oftalmólogo.

En caso de que eso no ocurra, es necesario que los padres estén atentos para advertir los primeros síntomas Las actividades escolares y extraescolares dejan expuestos a algunos problemas de visión que pueden tener los niños, que son algo muy frecuentes y que por esa razón cada vez se conocen y se buscan más.

Se volvió muy habitual que desde los colegios, antes de comenzar las clases, se les pida a los padres la presentación de un apto por parte del oftalmólogo, con el fin de certificar que el niño no padece problemas de vista que puedan comprometer su aprendizaje, algo que suele pasar.

Durante los primeros 10 ó 12 años de vida, el 80 % de todo lo que un niño aprende se incorpora por los ojos, porque la visión es el sentido que permite acumular conocimiento mucho más fácilmente.

Esta condición es la causa por la cual la mayoría de los contenidos educativos están pensados para la vista. Es muy común que tanto los padres como los maestros atribuyan bajo rendimiento a los problemas de aprendizaje, cuando en realidad lo que puede estar ocurriendo es que el niño tiene un problema de visión que no le permite rendir más. La ecuación es simple: cuando un niño no ve correctamente, no aprende bien.

Los padres son los que deben estar atentos para poder identificar algunos signos que indican que algo puede estar pasando, a pesar de que en el colegio no se lo exijan, si los problemas se presentan, deben acudir al médico especialista para que a través de un examen ocular pueda identificar cuál es el problema y tratarlo lo antes posible, como nos indica la doctora Martín, directora de la Clínica de Cirugía Estética en Granada Cocoon.

Esto aumentará considerablemente las posibilidades de recuperación y evita el deterioro de la salud ocular del niño.

¿Cuáles son las patologías más frecuentes?.

Es posible identificar una variedad importante, a pesar de esto, en la edad escolar uno de los más frecuentes puede ser corregido si se descubre y trata a tiempo, la ambliopía, patología conocida como ojo perezoso u ojo vago.

La ambliopía es la reducción de la agudeza visual en uno o de los dos ojos, sin que se encuetre una lesión orgánica. Esto implica, que no hace falta que el niño haya sufrido algún golpe, y que no es necesario advertir a simple vista alguna lesión ocular.

Existen muchos tipos de ambliopías, pero su origen, (en todos los casos), se debe a problemas en el desarrollo del sentido de la vista y los órganos comprometidos en el mismo.

Este proceso de desarrollo, se lo conoce como período de plasticidad neurosensorial, suele extenderse hasta los 7 u 8 años de vida. Una vez terminado el mismo, la posibilidad de reversión de una ambliopía se vuelve mucho más compleja y hasta imposible, sea cual fuere el tratamiento.

La ambliopía, no está relacionada con los antecedentes familiares aunque sí las causas que la predisponen, empieza alrededor de los 2 meses, por este motivo es muy importante ir a buscarla en los jardines de infantes para recetar anteojos a tiempo y evitar problemas mayores.

En los niños en edad escolar y pre-escolar pueden detectarse estas patologías, y tratar la causa subyacente y hacer el tratamiento de apoyo con parches y gotas. Lo importante es que con esas medidas, es posible recuperar gran parte de la visión o en el mejor de los casos llegar antes de que se haya generado la ambliopía.

¿Cuáles son los signos de alarma?.

  • Si un niño: parpadea o se frota los ojos excesivamente.
  • Se inclina hacia delante al fijar la vista.
  • Entrecierra los ojos para mirar.
  • Tiene dolor de cabeza, mareos y nauseas frecuentes.
  • Al leer se acerca demasiado al texto.
  • Tiene los ojos enrojecidos luego de fijar la vista.
  • Desvía alguno de los ojos.
  • Sufre o manifiesta pérdida de la atención e incapacidad para aprender y focalizarse en las tareas.