El efecto benefactor de las mascotas en los bebés

Los médicos confirman que los alérgenos que trasladan los animales harían que el sistema inmunológico de los niños pequeños madure mucho más rápido.

Los perros, son mejores que los gatos a este fin.

Los perros son el mejor amigo del hombre, pero además protegerían a los bebés de los trastornos respiratorios y las infecciones. Un equipo médico observó que los bebés que convivían con un perro pasaban menos semanas al año con infecciones del oído, tos o rinorrea.

Estos niños eran menos propensos a necesitar antibióticos que los infantes de hogares sin mascota, una explicación posible de este resultado sería que el polvo y los alergenos que trasladan los animales le hacen bien al sistema inmunológico de los niños pequeños, como nos indica la doctora Martín, directora de la Clínica Cocoon de Cirugía Estética Granada.

Los médicos estudiaron durante un año a los bebés que nacieron en un hospital, a las nueve semanas de vida, los padres empezaron a registrar semanalmente el estado de salud del bebé y si tenían contacto con gatos o perros.

Luego de esos registros y un cuestionario final, el equipo aseguro que el 35% de los pequeños había pasado la mayor parte de ese primer año con un perro y que el 24% había tenido la compañía de un gato.

Sólo un tercio de las familias tenía un perro y muchas menos un gato, la mayoría de los bebés había tenido al menos algún contacto con un perro en su hogar durante el estudio. Más de un tercio había tenido contacto con un gato.

Antes del primer cumpleaños, los bebés habían tenido fiebre por lo menos una vez; 157 habían tenido una infección del oído; 335 había tenido tos; 128 habían tenido sibilancias; 384 habían tenido rinorrea, y a 189 se les había administrado antibióticos.

El equipo estudio que el contacto con los perros, más que con los gatos, estaba relacionado con menos períodos de enfermedad.

Los bebés sin contacto con un perro en el hogar habían estado sanos el 65% de las semanas de ese primer año de vida, contrastado con el 72-76% de las semanas entre los bebes que convivían con un perro.

Estos últimos habían sido también un 44% menos propensos a sufrir infecciones del oído interno y un 29% menos proclives a necesitar algún antibiótico. Los bebes que pasaron menos de seis horas por día con un perro fueron los que menos riesgo tuvieron de enfermarse.

La cantidad de suciedad que los perros llevan al hogar sería mayor en esas familias porque (el animal) pasa más tiempo fuera de la casa.

El polvo y los gérmenes que traslada el perro harían que el sistema inmunológico de un niño madure mucho más rápido, lo que le permitiría defenderse mejor de los virus y las bacterias respiratorias. Esa teoría se conoce como la hipótesis de la higiene.

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